
No me gusta la idea de copiar cosas que otra gente dice, o copiar las copias de otra gente que copia cosas que otra gente copia de otra copia… práctica generalizada, a mi juicio. Internet es gigante, no es una calle, o una ciudad, o un mundo, y esa inescrutable naturaleza a veces amedrenta con preguntas como: ¿qué mierda importa lo que yo diga acá?, ¿a quién le interesa?. Por su puesto esas preguntas son válidas, pero no deberían invalidar el interés por pasar de observador a creador de contenidos.
No es una tarea facil esa. Desde que tuve un computador he pasado por ciertas etapas, ciertas metáforas que han organizado mi relación con los datos y con la Web.
Al principio, cuando no lo “tenía”, sentía que Internet era un bien extraordinario. Cada vez que podía conectarme en alguna parte casi no sabía que hacer de la emoción, y todas las páginas que memorizaba en la semana se desvanecían. Era una estupidez, pero el entusiasmo no tenía comparación. Internet era una cosa gigante, pero sobre todo, era una cosa cara, rara, de difícil acceso, un mundo extraño y maravilloso. Y todo lo que hacía en internet, cuando podía, estaba filtrado por esa metáfora. Con el tiempo tuve mi conexión telefónica, y entonces la metáfora no cambió mucho, aunque el acceso era más fácil. Internet era una enorme caja de cosas con un pequeñísimo agujero por donde esas cosas pasaban lentamente a mi pc. Recuerdo como miraba el bit-rate de napster mientras bajaba un solo tema de Aphex Twin en 20 minutos o media hora, y cuando acababa por bajar el tema completo era un logro extraordinario. La banda ancha no demoró en llegar, murió napster, salió audiogalaxy y luego soulseek. La cosa cambió, bajaba un disco completo en un rato, si lo dejaba toda la noche (ahora no pagaba por por lo usado, era tarifa plana, un lujo) tenía 6 ó 7 nuevos discos completos en mi colección. Varios años a ese ritmo terminé por llenar un case de 500 discos de mp3, luego dvd’s de mp3, mucha, mucha, demasiada música. Sin embargo la metáfora no cambiaba demasiado: internet era una gran caja llena de muchas cosas que podían ser mías más rápido. Pero cosas nuevas ocurrían en internet y a mi parecía no importarme mucho. La llamada Web 2.0 trasformaba el concepto de una internet fija, llena de contenidos estáticos. Internet empezaba a revelar un carácter nuevo como espacio de relaciones entre personas, más que entre servidores, o entre información. Internet era una caja… una caja? internet era ante todo gente, gente organizando sus gustos, sus preferencias, sus propios contenidos. ¿Y entonces yo también no? En eso sigo trabajando, reformando la metáfora de la caja por otra, la metáfora de la gente, que, por cierto, no demorará mucho en cambiar.
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Now playing: Zenzile – War still a run
via FoxyTunes
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